Concepto

Estadísticas:

200 millones de niños de todo el mundo viven o trabajan en las calles, representa algo más que toda la población de Francia y Gran Bretaña juntas.

En Sudamérica, al menos 40 millones de niños viven en las calles; en Asia, 25 millones; y en toda Europa, aproximadamente otros 25 millones de niños y jóvenes viven en las calles.  En el año 2020, habrá 800 millones de niños en las calles.

¿Qué es un niño de la calle? 

UNICEF define a los niños de la calle de diferente forma: 

Niños de la calle: Niños que han de trabajar en las calles porque sus familias necesitan dinero para sobrevivir.

Niños de la calle: Niños que provienen de familias pobres que duermen en las calles.  Algunos llegan a la ciudad provenientes de las zonas menos privilegiadas del país, otros han huido.

Niños de la calle: huérfanos y niños abandonados, cuyos padres han muerto por enfermedad o causa de la guerra, o para los que cuidar de los niños era imposible.  Esta definición no es siempre fácil de aplicar.

El término niño de la calle describe a tres grupos diferentes de niños y niñas:

Niños que trabajan durante el día en las calles pero que aun se retiran a las casas de sus familiares.

Niños que trabajan durante la semana en las calles y que solamente regresan durante los fines de semana a las viviendas de sus familiares.  Porque el camino entre el lugar de trabajo y la vivienda familiar está demasiado lejos, por ejemplo.

Niños que ya no tienen ningún contacto con sus familias.  Trabajan y viven en las calles.  

Al último grupo, según estimaciones diversas, pertenecen aproximadamente 80 millones de niños.  Muchos de ellos viven en las grandes ciudades de América Latina.  Los más jóvenes tienen entre 4 y 5 años.  Es muy difícil establecer cifras exactas. Muchos han nacido en las calles. No obstante, los especialistas en la materia están convencidos de que las cifras de niños y niñas que viven en las calles van a seguir creciendo. Un argumento que avala esta hipótesis consiste en el hecho de que cada vez más personas migran desde el campo a las ciudades.  Existen muchas razones por las cuales los niños acaban en las calles.  Las parejas se separan, en las familias reina la violencia o el abuso, los niños están obligados a realizar trabajos forzados para dar soporte económico a sus familias.  Muchas parejas no están en condiciones de alimentar a sus hijos adecuadamente. En las calles hay múltiples amenazas. Los niños y niñas de la calle son víctimas de la prostitución, abusos sexuales, muchas niñas sufren embarazos prematuros después de violaciones.  Las drogas, el hambre y las enfermedades amenazan sus vidas.

Damian, 15

"Mi madre se emborrachaba y me pegaba y todo. Me sentía mal. Sufría en el interior.
No importa que ella me golpeó dejando las marcas en el exterior, porque desaparecerán.
Pero a usted le duele en el interior, porque siempre hay algo
que permanezca allí, en su corazón."
Los niños abandonados

Verdaderamente es muy doloroso ver a los niños de la calle, es una panorámica tan dura, algo que no debería estar pasando a las puertas del siglo XXI.

Son niños abandonados por sus padres, su familia, el gobierno y la sociedad, nadie se ocupa de ellos, les vemos por las calles y somos indiferentes, más bien nos molesta su presencia, una persona me decía hace unos años refiriéndose a unos niños que mendigaban en la calle: "Esos niños son unos llorones profesionales, cuando ven gente pasar se ponen a llorar para que les den dinero, ni caso les hagas".

Son niños sin un presente agradable, la necesidad los hace privarse de las satisfacciones más elementales como la de tener una infancia normal, es decir ir al colegio, disponer de tiempo para hacer tareas, para jugar, para distracciones o simplemente para ver televisión, no, estos niños no tienen niñez, si van al colegio son unos privilegiados, si comen dos veces al día, es un regalo y si tienen en sus manitas un juguete, es una fortuna. No puedo evitar pensar que a un niño de 10 años le brillan los ojos cuando le compras un juguete nuevo, la ilusión que se va formando en él cuando en su colegio algún niño lleva una novedad y él lo quiere tener para no sentirse menos…

¿Y el niño de la calle sentirá lo mismo?, ¿será que no tiene derecho a disfrutar de las mismas ilusiones?, muchos de estos niños pasan su infancia trabajando para sus padres o para algún familiar que en algunos casos los explotan pisoteando de esa manera toda su dignidad, indefensas para quienes existe la tan mentada DECLARACION UNIVERSAL DE LOS DERECHOS DEL NIÑO.

De la cual pareciera de que estos niños no se han enterado de su existencia y las autoridades menos, otros niños toman el camino equivocado y se convierten en los llamados pirañitas, quienes son candidatos con mucha opción a engrosar las filas de delincuentes que están azotando a nuestra capital, empiezan a vagar sin rumbo ni destino, ya no trabajan, ya no les importa nada, roban cuando pueden, se consiguen pegamento para drogarse, a veces ni comen y subsisten en un submundo de terror de miedo, huyendo de todos, de la gente, de los delincuentes mayores o de la policía.

Sea cual sea el tipo de niño de la calle mencionados, son niños que no tienen futuro, están en este mundo sin ningún objetivo ni destino, nadie los quiere y a nadie les importa.

¿Qué es el abandono infantil?

Abandono es la falta de atención a las necesidades básicas de un niño. Existen cuatro tipos. El abandono físico es una supervisión inadecuada y/o poco segura del niño. El abandono médico es negarle al niño la atención médica que necesita o un tratamiento médico que se le haya prescrito, el cuál podría incluir nutrición, hidratación y medicación apropiadas. El abandono educativo es el incumplimiento de las leyes del estado respecto a educación infantil obligatoria. El abandono emocional es ignorar las necesidades del niño para poder tener un desarrollo social y emocional normal. A estos niños no les queda más que vivir en la calle.

Qué hacen los Niños de la Calle?

Los niños de la calle no solo vagan por las calles sin nada qué hacer. Para sobrevivir, la mayoría trabaja más de diez horas al día. Distribuyen periódicos, limpian coches, recogen chatarra, empujan carros, vigilan autos aparcados, venden caramelos, llevan el equipaje o mendigan. Algunos trabajan en la prostitución, en el  servicio doméstico o como chulos, camellos, carteristas o para contratistas de edificios y dueños de garajes,  y en el campo. 

Diego, 12

"Una vez, cuando estaba durmiendo en la calle, estas señoras pasaron y dijeron:
"Mira a esos vagos. Sólo deberían morir".
Yo estaba muy triste en ese momento.
A veces, quieres hacer cosas locas. Yo quería ir allí, al puente y tirarme de allí.
Pero no lo hice. Me eché un poco de agua y me tranquilicé.
Pensé, "¿Por qué debería suicidarme?
Ellas deberían ayudarme, llévenme a su casa! "

La vida diaria de los Niños de la Calle

Sociedad:


Los niños de la calle ven a los demás, especialmente a los adultos, con una mezcla de desconfianza y oportunismo. Los turistas son un buen objetivo porque son impactados por lo que ven, lo contrario que muchas de las personas que viven allí, quienes ignoran a estos jóvenes.

Defraudados una y otra vez y dados por imposible por la sociedad en general, muchos niños de la calle toman el estándar, los valores y posesiones de sus comunidades con total desprecio. ¿Cómo pueden respetar una sociedad que les ha abandonado- tirado como si fueran basura?

Comida:

Los niños de la calle comen lo que pueden. Sus estómagos no siempre están vacíos, pero probablemente estén desnutridos. Sus cabellos cobrizos pueden parecer agradables, pero seguro que es un signo de una seria carencia de las vitaminas adecuadas. Si no hay suficiente dinero, entonces siempre están los contenedores de basura en los que escarbar, las puertas de atrás de algunos restaurantes que tiran las sobras al final de la noche y cualquier cosa que se pueda robar en las calles.

Dinero:

Los niños de la calle son muy creativos cuando se trata de ganar dinero. Mendigar puede ser bueno si se tiene a un hermano o hermana de aspecto dulce y con una expresión que dé pena. Y luego está el sexo. Esto es lo que más dinero proporciona. Sexo heterosexual u homosexual, en habitaciones de hotel, en los asientos traseros de los coches, o en callejones oscuros, mientras un amigo vigila la calle principal.

Dormir:

Los niños de la calle duermen donde se sienten más seguros. La puerta de una tienda, un banco en la plaza, un conducto de aire caliente, cerca de una hoguera en la playa, las escaleras de una estación de tren. Muchos de ellos duermen de día, pensando que están más seguros durante las horas diurnas.

Algunos duermen solos, otros se acurrucan juntos en busca de calor o protección. La cama es un trozo de cartón, una manta vieja, periódicos. Si tienen la suerte de tener un par de zapatos, se los quita y duerme con ellos bajo la cabeza, para evitar que se los roben. Las monedas que sobran se las meten en la boca. Estos niños nunca saben cuando serán despertados por la bota de un policía, por un chorro de agua fría de un camión de la limpieza, o incluso por una bala de un grupo de vigilantes o de un oficial de la ley que usa su arma alegremente.

Enfermedades:

Los niños de la calle enferman y empeoran con rapidez. Pronto aparece una película de grasa sobre la piel, por no mencionar el aceite y la grasa de las carreteras que les cubre los pies y la parte inferior de las piernas. Por alguna razón la suciedad hace que su piel se reseque y se agriete con facilidad. Los cortes y heridas son el pan de cada día, la mayoría de ellas ignoradas. Las infecciones son comunes. Incluso si la herida es grave, el hospital no querrá hacerse cargo de ella.

Maicol, 14

"En las calles todos los niños quieren ser libres, sin reglas y adultos.
Ellos no entienden que la verdadera libertad viene de un hogar donde todos se aman".

Amigos:

Los niños de la calle se preocupan de solo unos pocos. El grupo del cual forman parte es un sustituto, una familia ampliada, donde hay lealtad y amor a base de golpes. El afecto se expresa con patadas, manotazos y puñetazos.

Tiempo libre:

Los niños de la calle pasan su tiempo libre de la misma forma esquizofrénica en la que demuestran su afecto. Un rato pueden pasarlo jugando al fútbol en el parque, o haciendo travesuras de niños al borde de la carretera. Lo siguiente podría ser aspirar profundamente del cuello de una botella de adelgazador de pintura o de la tapa de un bote de pegamento de zapato. Con el estómago lleno y la cabeza embotada, es hora de ganarse el jornal vendiendo su cuerpo, por ejemplo.

Sueños:

A los niños de la calle les gusta el presente pero quieren un futuro diferente. En las calles son ellos mismos, libres para hacer lo que quieran cuando quieran y sin nadie que les diga que no. Pero no quieren seguir ahí cuando sean mayores. Un buen trabajo y dinero, no importa si no han terminado el colegio.

¿Por qué abandonan a los niños?

Los niños pueden terminar en la calle por distintas razones, de las cuales las más típicas son las siguientes:

  • No tienen elección: Han sido abandonados, son huérfanos o han sido expulsados de sus hogares.
  • Eligen vivir en la calle a raíz de maltratos sufridos en su casa, por negligencia de los padres o porque simplemente su familia no es capaz de cubrir sus necesidades básicas.
  • Eligen vivir en la calle por los ingresos que con sus actividades puedan reportar a sus familias. Si esos hogares y familias, como parte integrante de la sociedad, son incapaces de mantener la vida de ese niño, puede por tanto decirse que las razones últimas del abandono del domicilio paterno son las condiciones sociales, económicas, políticas y medioambientales impuestas por el conjunto de la sociedad en que ese grupo marginal se inscribe.
En un informe de la OMS sugería estos factores como causantes de este fenómeno:

  • Desintegración del entorno familiar.
  • Conflicto armado.
  • Pobreza extrema.
  • Abusos físicos y sexuales.
  • Explotación infantil.
  • Desplazamientos tras emigración.
  • Urbanización y crecimiento descontrolado de suburbios.
  • Analfabetismo. Falta de educación y cultura.
  • Catástrofes sociales (corrupción, mala gestión de recursos).
  • Catástrofes políticas (guerra, conflicto civil, conflicto étnico).
  • Catástrofes naturales (sequías, inundaciones, terremotos).
  • Colapso económico (pérdida del hogar, padres, familia, educación).
  • Desempleo.
  • Abuso de drogas y alcohol.
  • Enfermedad y ausencia de atención sanitaria.
  • Muerte del progenitor. 
Defraudados una y otra vez, y dados por imposibles por la sociedad en general, muchos niños de la calle se toman con total desprecio los estándares, valores y patrimonio de sus comunidades.  ¿Cómo pueden respetar una sociedad que los ha maltratado y abandonado?

Lucho, 13

"En la calle yo no era nada. Yo sólo era un vago."
Familias desmembradas.

Esta causa es muy frecuente.  Familia desmembrada cuyos padres han desaparecido.

Niño negado por su padre que no quiere reconocerlo.

Niño huérfano de padre y madre

A menudo recogido por una abuela el niño se encuentra solo cuando ella se muere.

Niño cuya madre se prostituye.

Muchos niños de prostitutas huyen de su casa cuando descubren las actividades de su madre. Es un drama con consecuencias psicológicas graves. Puede pasar que para disculparse, la madre cubra a su hijo con demasiados regalos y dinero. Esto planteará otros problemas.

Niño de padres drogodependientes.

Cuando los padres se drogan, la vida es insoportable para el niño que se vuelve independiente a muy temprana edad. Desgraciadamente para él la droga está desmitificada y puede que se vuelva él también desde edad muy temprana, un drogadicto que será muy difícil de desintoxicar.

Hijo de mendigos. Ellos también se volverán mendigos. Este porvenir no les satisface y prefieren marcharse.

Niño cuyo padre y/o madre está en la cárcel. Ocurre a menudo que nadie se preocupe del porvenir de los hijos cuyos padres fueron encarcelados. El mundo de los niños de la calle es muchas veces el único que los acoge. 

Este cuadro representa una aproximación de las causas por las que los padres abandonan a sus hijos.

Características Población (individuos) Porcentajes
Irresponsabilidad 10 50%
Falta de recursos económicos 6 30%
Falta de principios morales 4 20%
Total 20 100%

¿Qué pasa con estos niños?

Salud física.

Los traumatismos y algunas infecciones (parasitosis), son las afecciones más comunes entre los chicos de la calle.

El 80% consume droga regularmente, las más frecuentes usadas son los adhesivos de contacto (clefa) muchas veces para matar el hambre, iniciándolos así en la droga, seguidos de la cocaína y la marihuana. La actividad sexual comienza a edades tempranas, los embarazos en adolescentes son muy frecuentes y precoces debido a su alta promiscuidad. 

Salud Mental.

Los niños realizan actividades intermitentes. Lavar o cuidar autos, venta ambulante, pedir limosna, robar o caen en la prostitución. Algunos forman bandas que presentan una estructura de tipo jerárquico, pero la mayoría forman grupos menos estables y con roles menos definidos, y consecuentemente más adaptables a los problemas de la calle.  Muchos niños son correos para pequeñas dosis de drogas , que son pagadas con un sándwich y una toma de pegamento o marihuana.

Adolfo, 16

"Tuve dolores de riñones y de pulmones.
A las calles venían personas de varias instituciones, como los doctores.
Ellos nos ayudaban, entonces yo supe que estaba mal, pero no supe que hacer,
en ese momento no me llegó nada a la mente.
Mi mamá se enteró de mi salud, pero ella no tenía dinero para mi curación.
Quise estar así, con el dolor y pensé en matarme,
pensé que yo no servía para nada, ni para la sociedad.
Fui a drogarme y me sucedió un milagro.
Una institución me ayudó con la operación de mis riñones."
¿Por qué se drogan los niños de la calle? (Respuestas de los mismos niños)

  • Para tener más confianza al pegar a otros y tener el valor para robar.
  • Que cuando te encuentren robando y te peguen, no se sienta dolor.
  • Para olvidar los problemas y ser feliz.
  • Te ayudan a dormir.
  • Para no sentir dolor.
  • Te hace más valiente, y así te peleas con alguien que no quiere pagarte por tus servicios.
  • Para que cuando tengas que matar a alguien no lo veas como algo malo.
  • Para que cuando robes no te sientas mal.
  • Así no piensas.
  • Para no sentir el frío durante las noches de invierno.
  • Para no sentir miedo
¿Qué tipo de drogas toman?

Los niños de la calle toman cualquier droga que sea más fácil de conseguir y más barata. Por ejemplo, el pegamento en zonas donde se fabrican zapatos, disolventes en zonas industriales, la pasta de coca y cocaína en regiones de producción de las mismas, opio y heroína en las zonas donde se produce el opio.

Varias clases de inhalantes (pegamento industrial, pintura, quitaesmaltes de uñas, pegamento de cemento, abrillantador de zapatos, gasolina, fluidos limpiadores) se utilizan universalmente como si fueran alcohol, nicotina, cannabis y productos farmacéuticos.

Cuando se inhalan, los pegamentos industriales producen falta de claridad mental, ocasionalmente alucinaciones, pérdida de apetito y náuseas. Estas sustancias son fáciles de conseguir en las calles.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) asegura que uno de los más apremiantes problemas de salud que enfrentan los niños de la calle de todo el mundo es el abuso de drogas. Prácticamente todos los niños de la calle en el mundo están enganchados a los inhalantes o a otras drogas más fuertes. Sólo unos pocos pueden vivir en las calles sin ningún tipo de droga.

Los medios de comunicación, la policía, la justicia, múltiples empresas y la sociedad en general, consideran a los niños de la calle como un grupo de delincuentes que representan una amenaza para la sociedad.

Tanto el gobierno como la sociedad civil en su conjunto, deberían tomar conciencia del valor de estos niños y la contribución que cada uno pueda hacer para resolver la situación.

Frecuentemente los niños callejeros viven momentos en los que desean dejar la vida en la calle. Sin embargo, el arraigo que tienen a la vida en la calle es muy fuerte y les ha generado un deterioro físico y emocional que no les permite proyectarse a futuro y tomar la decisión de modificar su vida.

Si llegan a tomar esta decisión en un momento de crisis, es muy poco probable que logren mantenerse fuera de la calle no por más de unas pocas semanas o meses.

¿Qué hacen los niños de la calle? 

Los niños de la calle no solamente vagan por las calles sin nada que hacer.  Para sobrevivir, la mayoría trabaja más de diez horas al día. Distribuyen periódicos, limpian autos, venden artículos robados, ofrecen espectáculos al turista, vigilan coches aparcados, hacen malabares en los semáforos, limpian botas, pasan droga. Algunos trabajan en las minas, la agricultura y el cuidando del ganado en las zonas rurales más cercanas a la ciudad.

Adolfo, 16

"Caminaba solo en las calles y quería robar pero el temor no me lo permitía.
No comí un día y de repente pensé en pedir limosna y lo hice, pero me rechazaron.
No me dieron nada, ni algo para comer.
Lloré y lloré y fui a robar sin temor, porque la necesidad lo permitía.
Y así pasó. Robaba más y más y no tenía miedo.
Mientras tenía dinero también me drogaba,
yo mismo me dañaba pero no me di cuenta de nada."
¿Qué pasa con la identidad del niño?

Desde esta perspectiva, la vida en la calle más que una patología individual, representa un sistema de relaciones y representaciones construidas a partir de una realidad concreta por un grupo específico y cumple, entre muchas otras cosas, la función de brindar un sentido de identidad que es necesario para la construcción y supervivencia del sujeto en lo individual y colectivo.

La permanencia en la calle, las estrategias para sobrevivir, la violencia e incluso la droga misma, son componentes de esta vida en la calle y, pese al daño que muchos de estos elementos causan a los niños, cumplen la función de integrar y dar sentido a este grupo.

De ahí que, actualmente, cada vez más programas busquen formas para abordar a los niños de la calle de manera que este sistema de relaciones en el que se insertan, sea modificado y reconstruido paulatinamente, se oriente hacia fortalecer una identidad diferente a la que los mantiene en la calle y no termine por reforzarla.

Si bien desde esta perspectiva se van construyendo modelos y revisando los actuales, existen evidencias de que hay modelos que terminan por reforzar la estancia en la calle.

En el desarrollo de una identidad alternativa a la callejera, va quedando clara la necesidad de construir modelos que faciliten un ambiente en donde los niños se sientan integrados, escuchados, participantes y seguros. Los modelos masivos aún con las mejores intenciones, presentan dificultades para lograr este proceso y terminan casi siempre convirtiéndose en “bodegas” de niños.

La crianza del niño en el ámbito familiar constituye un vínculo proveedor de identidad, complementado por quienes representan una continuidad afectiva, cultural o social (ejemplo: la comunidad) El soporte material es esencial para el funcionamiento de la trama familiar.

Las condiciones socio-económicas se articulan directamente con la posibilidad efectiva de alcanzar el pleno derecho a la identidad.

En el contexto de la pobreza, el fenómeno de abandono aparece como un componente de la geografía social, desde el cual no es posible atribuir responsabilidad primaria a los padres que abandonan a sus hijos

Testimonio Don Bosco

En los proyectos con los que trabajamos con niños de la calle, los hogares Don Bosco, no solamente constituyen un lugar de acogida para estos niños, niñas y jóvenes que han hecho de la calle su centro de vida, también luchamos por sus derechos.  Denunciamos la violencia  de la policía y la marginación de estos niños en la ciudad y cuestionamos los valores y el comportamiento de la sociedad que permite tanto abuso contra estos niños. Los programas de capacitación básica y las ofertas de formación laboral constituyen la base del trabajo cotidiano.  A parte de esto, los profesionales de los diferentes proyectos trabajan al lado de los niños, sobre sus biografías, traumas y relaciones destrozadas con sus familias.  Los cooperantes trabajamos con los niños de la calle sobre los riesgos de la salud y luchamos para protegerlos frente a la violencia y el abuso.  Damos soporte, ayudamos y asistimos a lo largo del complicado proceso de desintoxicación y son estos niños los que a posteriori se matriculan en las escuelas de primaria y secundaria del mismo Proyecto.  Dotados de becas, consiguen, en una gran medida, salir definitivamente de las calles y labrarse un futuro digno y en igualdad de condiciones. 

Carlos, 17

"A veces la calle te destruye, pero también te hace un hombre y hace que te des cuenta de muchas cosas.
Te muestra cómo es la vida, el mundo en que vivimos."

Conclusión

Concluyendo, se podría pensar que así como la caridad no resuelve la injusticia económica y social, tampoco lo hacen las instituciones tutelares, aún con su sofisticado marco legal, puesto que a través de ellas se sigue negando, ocultando (es decir: es un claro síntoma), aislando las causas que producen el desamparo el maltrato y el abandono, lanzando a los niños a la calle, culpabilizando a los padres y a los niños mismos, de esta situación (siempre se siente más alivio al no admitir que todos tenemos algo de responsabilidad en ello).

A pesar de la crítica a esto, sería utópico pensar que estas formas de instituciones de control deben desaparecer o que el trabajo social (o cualquier otra disciplina) encontrará una solución al problema.

Por lo cual estás son las formas, los recursos y las instituciones que tenemos para abordar la problemática de los chicos pobres y de la calle (esto implicaría cambios estructurales).

Lo que nos compete hoy, es ver como todas estas estructuras nos permiten elaborar intervenciones con los niños, más humanizadas, que no olviden que el niño es sujeto de derechos y sobre todo un ser humano como cualquier otro (aunque más vulnerable por su condición de niño).

Saber que el niño de la calle se vio obligado a forjar su identidad en la calle es un proceso muy difícil de revertir ya que sus hábitos  y vicios adquiridos, están muy arraigados.

En contraposición a la identidad desarrollada en las calles, nos hayamos ante el desafío de brindarles protección, comprensión, afecto, confianza, esperanza y mejores condiciones de vida.., necesidades que debemos devolver al niño.

Sin olvidar rescatar la historia de los niños y por más que provengan de condiciones extremas de miseria, debemos tratar de establecer vínculos con su familia, comunidad, por que en cierta manera son parte de ella, y no condenarlo a un destino que seguramente él no eligió.

El objetivo último de la acción social en esta problemática es ser capaces de reinsertar a estos chicos, ya sea en su entorno familiar más cercano o directamente en la sociedad.  Para ello debemos ser conscientes de que la estrategia para conseguirlo debe basarse en tres principios básicos:

  • Devolverles la confianza:  En si mismos y en la sociedad.
  • Ofrecerles una educación en valores morales, éticos y académicos.
  • Dotarles de una herramienta de defensa para su reinserción social: Enseñarles un oficio o profesión.
El éxito de la acción debería medirse exclusivamente por las reinserciones obtenidas.  El problema es que los factores internos (motivación, educación, recursos, …) y los externos (posicionamiento social y oficial ante la consecuencia de este problema, los chicos) que rodean a este entorno son, todavía hoy, muy numerosos y fuertes como para que la tendencia de las estadísticas sea prometedora.
Back to top