Hogar Casa Maín

Origen:

El Hogar de niñas Casa Maín tuvo su inicio en 1992 como respuesta a los desafíos de la sociedad actual del momento.  Una de las motivaciones, sin duda alguna, la más importante que impulsó este proyecto fue la declaración a nivel mundial del “Año Internacional de la Mujer” que nos llevó a tomar conciencia de la realidad y situación de la dignidad de la mujer. En Latinoamérica, la Iglesia Católica se pronunció sobre la realidad infrahumana que crecía cada vez más, empobreciendo o negando los derechos de la mujer. El Instituto de las Hijas de María Auxiliadora, respondió a este desafío en su Capítulo General XXI, con el lema: “Profundizar la condición femenina actual en las diferentes culturas, para dar respuestas a las necesidades de la mujer, sobre todo, considerando, en cada caso, el entorno social”. Dicho Capítulo General se propuso responder a esta situación con proyectos de aperturas de obras sociales para las niñas de la calle o en riesgo, en cada una de las comunidades que se viera la necesidad, y tal vez la urgencia, de responder.

La Inspectoría “Nuestra Señora de la Paz” en Bolivia, con más de 75 años de labor educativa y una clara opción preferencial por la promoción de la mujer, se lanzó a responder a este desafío con la compra de un terreno de 13.841 m2 en el Barrio de Tierras Nuevas el Carmen, para iniciar una obra anhelada y soñada para el bien de las niñas y jóvenes que se encontraran en la situación mencionada.

La Hermana Eunice Mesa, Provincial de las Hijas de María Auxiliadora en Bolivia, con amor y firmeza dio respuesta efectiva a la Iglesia y a la realidad social de la mujer, promoviendo esta nueva obra como una urgente misión y, contando con la aprobación de la Madre General, Marinella Castagno y su consejo, y la generosa colaboración de cuatro hermanas de la Inspectoría: Sor Encarnación Gómez, Sor Nancy Quispe Sor Lucila Guerra y Sor Elizabeth Meneses, iniciaron la actividad en condiciones muy desfavorables: una casita con habitaciones sin puertas, sin ventanas, sin luz y sin agua ...

En la realización de esta obra estuvieron siempre presentes, colaborando activamente, Sor Adela Moreno, ecónoma Inspectorial y Sor Josefa Muñoz, ecónoma de la comunidad María Auxiliadora de Montero. Ellas, junto a la comunidad fundadora, gestionaron la documentación legal de la propiedad adquirida y la autorización de Organismo Nacional del Menor, Mujer y Familia (ONAMFA), mientras arreglaban la casa del mejor modo posible.

Su actividad incansable y la confianza en la ayuda de Dios, marcaron los orígenes del Hogar Casa Maín cuando la mencionada casita quedó en mejores condiciones y se dispuso que los ambientes imprescindibles para la acogida a las primeras niñas y adolescentes que fueron invitadas por las mismas hermanas quienes las buscaban y las encontraban en la calle, sobre todo en el parque Arenal de la ciudad, les ofrecían alimento y un lugar seguro para vivir. Con mucho ilusión y esperanza soñaban que con la buena acogida, un trato delicado y la palabra cariñosa y llena de fe, podrían conseguir que algunas de ellas dejaran la calle al encontrar una casa y una familia “propia”.

Conforme el Hogar se fue consolidando y se conoció el espíritu que lo animaba, Instituciones públicas y particulares, entre ellas la Policía, la Defensoría de la Niñez y la Adolescencia, el Servicio Social de la Prefectura, Religiosas y Sacerdotes que trabajaban en barrios o zonas particularmente difíciles, personas sensibles y solidarias, sabiendo que en Casa Maín se acogía a los niños y niñas de la calle y de ambientes peligrosos, solicitaban el ingreso de las niñas a nuestra Obra.  Muchas veces, las mismas niñas y adolescentes se presentaron en el Hogar por diferentes motivos: abandono de los padres, muerte de uno o los dos progenitores, perdidos en la ciudad (sobre todo migrantes), huidas de casa por salvarse de la violencia, de los malos tratos, de violación y otros, solicitaban su ingreso.

Destinatarios:

El Hogar acoge a niñas y adolescentes desde los cinco hasta los dieciséis años aproximadamente. Las que están entre los cinco y los nueve años son las más vulnerables ya que en esta edad fácilmente deambulan en la calle o están en grave peligro de quedarse en ella.

“A más temprana edad, mayor posibilidad de maltrato físico y emocional”, puesto que son indefensas ante los abusos y ataques de personas cercanas o lejanas que aprovechan de su inocencia e ingenuidad.

Las que están entre los diez y los doce años, edad que coincide con el desarrollo físico y el paso de la niñez a la adolescencia, las sitúa en el mayor riesgo social y familiar.

El Centro optó por estas niñas de edad temprana para acompañarlas y liberarlas de situaciones que no les permiten un crecimiento sereno y una maduración de su personalidad. Las acompaña con dedicación exclusiva hasta que terminen sus estudios de primaria y secundaria siempre y cuando su familia no se haya estabilizado y les brinde un ambiente adecuado a su reinserción familiar. En algunos casos, en que la situación no mejora, se le brinda a la joven posibilidades de permanencia en el Hogar para facilitar su inserción en la sociedad mediante estudios superiores y trabajos acordes a sus posibilidades.

Características de Casa Maín:

El Centro, en su proceso de consolidación se ha ido convirtiendo en un Hogar permanente y estable. Las niñas y adolescentes se encuentran a gusto y permanecen en él porque así lo desean y no por obligación.  El Hogar ha reemplazado a la familia natural como factor esencial de crecimiento y socialización, es decir: han recuperado el vínculo familiar y han abandonado la calle que se había convertido en su hábitat permanente.

Acoge también a las que, por voluntad propia o presión de otra persona, desempeñan alguna actividad lucrativa o no, orientada a aprovechar el espacio público y la afluencia de las personas. En este tipo de población se mantiene el vínculo familiar o con otras personas de quienes dependen.

Son diversas las circunstancias en las que las niñas ingresan: resultado del abandono, violencia, malos tratos, descuido, orfandad, pobreza extrema y desintegración familiar. Algunas pese a su corta edad tienen problemas emocionales fuertes por abuso sexual, niñas encontradas en la calle sin ninguna referencia familiar, muchas carecen de la mínima documentación que dificulta la agilidad en su ingreso o inserción.

Problemáticas particulares:

Nuestro Centro de acogida recibe a niñas y pre-adolescentes que, en su corta historia de vida confrontaron problemáticas particulares que las hicieron vulnerables a vivencias traumáticas en el desarrollo de su crecimiento humano.  Recibimos a niñas y pre-adolescentes:

Pobres en fuerte situación de riesgo físico, moral y social.

Víctimas de violencia física y psicológica

Víctimas de maltrato físico o emocional, de abuso sexual

Abandonadas o extraviadas

Hijas de familias desorganizadas

Con orfandad total o parcial

Hijas de padres alcohólicos y drogadictos

Hijas de padres con pobreza extrema que corren riesgo físico y moral en la propia familia

Visión y Misión:

Frente a la dura realidad de maltrato infantil en Santa Cruz en particular y Bolivia en general, las Hijas de María Auxiliadora, comunidad de mujeres consagradas a la educación integral de las niñas y juventud pobre y abandonada, ven en el sufrimiento de tales niñas la necesidad y el dolor urgentes que las impulsa hacia ellas con el amor preferencial que impulsó la experiencia educativa de Don Bosco y Madre Mazzarello.

Casa Maín es un centro de acogida de puertas abiertas, de naturaleza estable, que tiene como meta principal la formación integral de la niñas, adolescentes y jóvenes en riesgo y víctimas de maltrato social en vista de la formación de una buena cristiana y honesta ciudadana, comprometida en el cambio social de Bolivia.

La atención especializada comprende: actividades de prevención, promoción y rehabilitación que se les ofrecen de acuerdo al grado de complejidad de su problemática, y conforme a los recursos disponibles y a los medios de diagnóstico e intervención, dando prioridad a las necesidades sociales más sentidas, con criterios de optimización de los servicios.

Nuestra acción pretende mejorar las condiciones de vida, atenuando los daños generados por la permanencia en la calle, y motivar su participación voluntaria en procesos de atención más estructurados e intensivos.

Objetivo General:

Favorecer en las niñas y adolescentes su formación integral en un ambiente de familia, seguridad física, social y psicológica para que sean capaces de asumir y mejorar su propia historia desde el Sistema Preventivo 

Siguiendo la pedagogía del amor, ofrecemos a las niñas y adolescentes, a partir de la acogida, y acompañamiento según el carisma Salesiano, oportunidades de recuperar o suscitar razones para vivir, para superarse, y encontrar caminos de inserción en sus familias y en la sociedad con una actitud responsable, fuerte, y sobre todo, personas que lleguen a ser honestas ciudadanas.

Es protagonista de su propia formación

Aprende a descubrir y recuperar el sentido de la vida, asumiendo los valores que le ayuden a encontrarse consigo misma y con los demás

Aprende a ser líder y a vivir con alegría y sentido

Es capaz de dar y compartir en fraternidad y con justicia

Es optimista, responsable y perseverante

Reconoce con serenidad sus cualidades y debilidades

Se compromete a vivir la fe cristiana con estilo Salesiano

Tiene un fuerte sentido de pertenencia

Es respetuosa y agradecida; honesta y trabajadora

Demuestra un gran amor y respeto por su Casa y su Familia

Objetivos Específicos:

Pretendemos brindar atención educativa en todo el arco de su edad evolutiva, una formación integral en sus dimensiones física, psicológica, intelectual, social, moral y espiritual.

Área de la seguridad emotiva

Área afectiva, sexual, relacional y social

Área cognitiva

Área espiritual, moral y religiosa

Reinserción Familiar:

“La Familia es y será siempre el ambiente óptimo para el normal e integral desarrollo de la persona, su rol no le será privado nunca, y no podrá ser asumido del todo por ninguna persona o institución.”

Estructura:

El edificio de Casa Maín funciona las 24 horas del día y los 365 días del año. En su aspecto, en general, suscita sentimiento de admiración y tranquilidad.  Los jardines y espacios amplios ofrecen un ambiente que es muy importante para la relajación.  En efecto, la casa es para cada niña que llega el primer impacto comunicativo.  

La comunidad religiosa hace un gran esfuerzo en buscar medios de mantenimiento y buena conservación, esto atrae la atención y el respeto, favoreciendo en las niñas una estima de sí mismas. Ellas pueden invitar familiares, amigos o compañeros de la escuela y de ellos con frecuencia se recibe aprobación, consentimiento y felicitación.  

Es un ambiente amplio en el cual se manifiesta la belleza interna a la que se aspira con la formación humana y espiritual, de sana alegría y convivencia.

Espacios y Recursos:

Casa Maín tiene varios y diferentes ambientes comunes e individuales con el respectivo mobiliario, espacios transformables donde el intercambio entre lo común y lo privado puede conciliar una mayor armonía para la convivencia de educadores y niñas.

A la entrada del Hogar se encuentran: la portería, la sala de recepción, las oficinas de Dirección, Secretaría, Trabajo Social, Psicología, sala de reuniones y servicios higiénicos.

Cada etapa cuenta con espacios adecuados para el desarrollo sereno y el crecimiento de sus moradores: amplios dormitorios comunes, servicios higiénicos y duchas comunes, comedor, cocina, lavandería, salas de estudio, depósitos, patios, campo deportivo, jardines y otros.  

Para todas las actividades formativas en general, se dispone: Capilla, Biblioteca, Sala de Computación, Sala de Audiovisuales, Sala de Juegos Infantiles, Talleres de Manualidades, Cocina, Panadería, Comedor, Huerta, Jardines, Parques Infantiles, Campos Deportivos, Área de visitas, Dormitorios y Enfermería.

Organización:

La Comunidad Educativa de Casa Maín está conformada por las hermanas, Hijas de María Auxiliadora y personal educativo interdisciplinario.  

La gestión de la comunidad educativa es una tarea compleja, requiere la integración de diferentes habilidades educativas. Todas las funciones deben ser ampliamente compartidas por los educadores (con capacidad de pasar informaciones, de concluir el trabajo iniciado por otro, etc.).  

La Comunidad Educativa, en continuo diálogo y corresponsabilidad, acompaña a cada niña y adolescente en su proceso de crecimiento y maduración, a través de acciones específicas.  

Las personas que trabajan en este proyecto están comprometidas a cumplir estas finalidades:

Conocer, asimilar y actuar progresivamente el Sistema Preventivo de Don Bosco

Respetar y acatar la autoridad

Ser responsable en el trabajo que se le ha asignado

Tener unidad de criterio en el acompañamiento de las niñas

Propiciar relaciones abiertas y maduras

Cumplir las funciones que le corresponden de acuerdo con el manual

Dar generosamente su tiempo para compartir con las niñas; esta obra implica mucha mística para atenderlas con bondad en todo momento

Esforzarse para actuar con criterios comunes en la educación de las niñas y jóvenes

Acordar con la Directora los estímulos que consideren necesarios y que estén de acuerdo con la metodología preventiva

Realizar mensualmente la evaluación según el esquema acordado

Aportar activamente y con creatividad en las reuniones de integración, formación, estudio, programación y evaluación

La estructura de recursos humanos está compuesta por los siguientes grupos de trabajo que interactúan entre sí:

Provincial a nivel Nacional

Dirección del Hogar

Administración

Secretaría

Servicio Social

Servicio Psicológico

Servicio Médico

Servicio Catequesis y Pastoral

Educadoras

Voluntarios

Personal de apoyo

Intervención

Las intervenciones educativas de Casa Maín, tienden a garantizar el proceso de desarrollo psico-físico en un ambiente rico y estimulante desde el punto de vista afectivo-relacional, considerando la situación personal que confrontan las destinatarias.  Articula su programa de intervención educativa en tres etapas:

Primera etapa: Acogida e inserción en Casa Maín:

Pertenecen a la Primera etapa las niñas que ingresan al Hogar por primera vez, en la situación en la que se les ha encontrado. Viven su primera experiencia al encontrarse en un ambiente nuevo y desconocido por ellas que marca su primer impacto emocional en el Hogar.

El objetivo de esta etapa es acoger a las niñas con mucho cariño y afecto, con lo que se les facilita la adaptación a la vida del Hogar y las ayuda a iniciar o re-iniciar sus estudios en la escuela; fortalecer su estado deficiente de salud. Brindarles un fuerte acompañamiento psicológico hasta que tomen confianza, porque sienten que reciben seguridad, apoyo, afecto, interés por ellas y se sienten a gusto.

El tiempo de duración puede ser de un año o más tiempo, hasta que estén en condiciones requeridas  para pasar a la segunda etapa.

Disponemos para esta etapa de una infraestructura ubicada a la entrada del Hogar; con las hermanas responsables y las educadoras las niñas comparten la mayor parte de la jornada y para las actividades formativas y recreativas se encuentran con las compañeras de la segunda etapa.

Segunda etapa: Acompañamiento hacia la autonomía

Las niñas que en la Primera etapa se han familiarizado con sus compañeras y educadoras, han adquirido algunos hábitos de buen comportamiento, quieren retribuir el bien que han recibido y aspiran a ser un buen ejemplo para sus compañeras, entienden que esta es su casa y por eso la cuidan, la defienden, y sienten el deseo de colaborar en la asistencia con las más pequeñas, están en condiciones de pasar a la segunda etapa que dura hasta que cumplen los 18 años, edad en la cual el Gobierno Autónomo las considera mayores de edad y, legalmente, no pueden seguir institucionalizadas. En ese momento se tiene que dar el paso a la reinserción familiar y laboral.

El primer objetivo de esta etapa es acompañar el proceso de crecimiento y desarrollo de las niñas y adolescentes, con la asunción del protagonismo en la propia formación.

Favorecer en cada adolescente el desarrollo de sus cualidades y aptitudes personales para iniciar la capacitación profesional.

Las adolescentes y jóvenes que todavía lo necesitan, continúan sus estudios en el Nivel Primario o Secundario y las que son mayores, es decir la de más edad hacen los mismos estudios en CEMA (Centro de Estudios Medios Acelerados).

Las adolescentes continúan sus estudios en la escuela o colegio secundario, con su formación integral, se las anima a estudiar de forma paralela, alguna profesión técnica sobre todo a las mayores o que estén en condiciones de responder con cierta madurez. Algunas inician su inserción laboral en los días feriados o vacaciones de fin de año, con la finalidad de aprender a trabajar y ganar algo para ellas mismas.  El Hogar les ofrece todo lo necesario para vestir, estudiar, tener buena salud y promocionarse en todo sentido.

Tercera etapa:

Apoyo para la inserción en la sociedad. Las jóvenes que han terminado sus estudios de Bachillerato o han logrado una formación profesional, y quieren continuar sus estudios superiores insertándose al mismo tiempo en el campo de trabajo.

Las jóvenes que han llegado a los 18 años o más que no tienen familia ni un lugar a donde ir, pueden permanecer integradas en la tercera etapa del Hogar. Del mismo modo pueden quedarse en esta, las jóvenes que, teniendo familia, no pueden integrarse en ella debido a que todavía la familia es aún motivo de riesgo y/o peligro para su integridad y por lo mismo, necesitan un fuerte apoyo para continuar con sus estudios y conseguir la inserción socio-laboral y a la búsqueda de una independencia estable que les lleve a su propia realización personal.

Esta etapa dada sus características durará solamente dos años, pudiendo prolongarse a tres en casos excepcionales.

Los objetivos para esta etapa son: fortalecer el proceso de cada joven en su maduración afectiva y de personalidad como fuerza para afrontar la vida de forma honesta e independiente.

Supervisar el proceso de inserción laboral de las jóvenes que las habilita para sustentarse a sí mismas, orientándolas en la forma más adecuada para la administración de los ingresos conseguidos con su propio trabajo y, si es posible, propiciando el “ahorra en vista al futuro”.

Brindar la necesaria protección y acompañamiento que dé a la joven la seguridad de su realización personal, como profesional o bien formando su propia familia.

Para ellas disponemos de otra infraestructura independiente del Hogar, con salida directa a la calle, en la que ellas puedan instalarse libremente pero contando siempre con nuestro apoyo, busquen alcanzar su independencia.

Asociación de ex-alumnas

Las ex-alumnas egresadas del Hogar, o las niñas y adolescentes que han realizado su reinserción familiar sin necesidad de permanecer tantos años en Casa Maín pertenecen a la asociación de ex-alumnas.

Los objetivos de esta asociación son: mantener vínculos de cercanía entre el Hogar y las egresadas, por ser la nuestra, una Casa de puertas abiertas a la acogida para quienes desean compartir las inquietudes y experiencias vividas, agradecer la formación recibida, manifestar sus problemas, logros, alegrías y pedir consejo en sus dificultades. Brindar orientación y diálogo para integrarse a la Asociación de Ex-alumnas Salesianas.

Evaluación

Un trabajo de sinergía bien realizado exige para obtener efecto provechoso el apoyo de todos los miembros de la Comunidad Educativa.  Es indispensable para conseguir este objetivo favorecer el encuentro de todo el equipo interdisciplinario por lo menos una vez al mes en reuniones de evaluación y formación.

Necesidad de Unidad Educativa humanístico técnica propia para Casa Maín abierta a estudiantes del Barrio

La necesidad surge por los motivos siguientes:

La dificultad de encontrar escuela o colegio que garantice la continuidad del proceso educativo de las niñas y adolescentes de Casa Maín.

El clima desfavorable de la escuela pro el excesivo número de alumnos, que dificulta una buena asistencia y atención, ocasiona indisciplina, peligros morales y hábitos de descuido y mala conducta.

El colegio del Barrio al que nuestras niñas acuden, no cuenta con espacios suficientes para la cantidad de niñas de Hogar, muchas familias lamentan no poder ingresar a sus hijos por este motivo y se ven obligadas a buscar colegio fuera del Barrio.

La salida del Hogar para ir al colegio y sobre todo el momento de regreso motiva y favorece en algunos casos la huida de las niñas y adolescentes.

Sustentabilidad económica

No tenemos la colaboración económica necesaria que en justicia deberíamos recibir de parte del Gobierno Autónomo departamental para cubrir las necesidades básicas de la Obra:

De él recibimos como beca alimenticia la suma de Bs.7 por niña para cada día, suma que alcanza solamente para el desayuno pues se gasta aproximadamente para la alimentación diaria la suma de Bs.40 por niña.

Sufrimos también la falta de ítems (personal de trabajo pagados por el Gobierno).  El Hogar cuenta con 25 miembros al servicio de la educación de las niñas y contamos únicamente con el haber mensual mínimo de Bs.1.294 por parte del Gobierno a la Directora del Hogar, sin tener en cuenta ni su categoría, ni sus estudios, ni su antigüedad, ni otros medios.

El Gobierno Municipal de Santa Cruz nos concede una ayuda de 25.000Bs. al año para gastos de luz, agua, teléfono y productos químicos, suma que no alcanza para cubrir el 50% de los gastos efectivos.

Todas estas deficiencias son cubiertas por:

La colaboración económica en efectivo y en suministros de personas e Instituciones Nacionales y sobre todo Internacionales, como el Plan de apadrinamiento; el Instituto de las Hijas de María Auxiliadora apoya la obra en la medida de sus posibilidades.

Numerosos bienhechores, principalmente los que vienen prestando el servicio de voluntarios y conocen la Obra, buscan recursos con diferentes medios con lo que aportan en la medida de sus posibilidades.

La situación que hemos descrito la compartimos con todos los Centros de acogida de Santa Cruz y de todo el país.

Para todos nuestros bienhechores el más sincero agradecimiento, con sus ayudas permiten que nuestra Misión pueda realizarse.

Necesidad de Personal Calificado

La historia personal de las niñas es un desafío para sus educadores. La realidad problemática con la que llegan a nuestro Centro exige intervenciones educativas especializadas. El educador debe poseer estudios superiores en educación especial acordes a las urgencias y necesidades de las niñas del Hogar. También contar con un equilibrio emotivo, madurez personal y firmeza de carácter para actuar con mucha bondad, prudencia y paciencia.
Back to top