• CARLES. Psicólogo-Techo Pinardi, 2015
    Mi experiencia como voluntario en Techo Pinardi ha sido, y será, una de las más importantes a mi vida. Han pasado unas semanas desde que he vuelto y todavía me cuesta poder ponerle palabras a todo el que he vivido y sentido en sólo un mes que ha durado mi voluntariado.
    Desde el primer momento en el que llegué me sent...

    CARLES. Psicólogo-Techo Pinardi, 2015

    CARLES. Psicólogo-Techo Pinardi, 2015
    Mi experiencia como voluntario en Techo Pinardi ha sido, y será, una de las más importantes a mi vida. Han pasado unas semanas desde que he vuelto y todavía me cuesta poder ponerle palabras a todo el que he vivido y sentido en sólo un mes que ha durado mi voluntariado.
    Desde el primer momento en el que llegué me sentí muy a gusto, tanto con el equipo como con los chicos y chicas del hogar; desde el segundo día hasta el último segundo que compartí con ellos, fui uno más. El día a día, a pesar de seguir más o menos la misma dinámica, para mí era diferente: diferentes historias, diferentes emociones, diferentes realidades...
    Personalmente, la peor parte de la experiencia ha sido la vuelta: estar alejado de toda aquella realidad, no saber qué es de los chicos en su día a día, como se estarán portando, si ya ha llegado el día de su audiencia, qué se ha decidido, si están bien...
    La relación con los chicos ha sido muy buena desde el primer momento. Me sorprendió mucho el valor que dan a pequeños detalles, sus reacciones ante comportamientos que a mí me parecen corrientes, sus historias, el contraste entre ellos y los jóvenes de Andorra y, sobre todo, su agradecimiento casi inmediato desde el principio hasta el final.
    Puedo decir con total seguridad que los vínculos que se crearon con los jóvenes del hogar durante este mes han sido fuertes y sinceros. Se crearon muy rápidamente con la gran mayoría de ellos; con otros costó algo más pero acabaron siendo igual de fuertes y, en algún caso, incluso más fuertes del que podría esperar.
    Se creó un clima de confianza tan importante como necesario por y que nos permitió compartir juntos grandes momentos inolvidables, como conversaciones, juegos, risas... Algunos de los muchos momentos que recuerdo con mucho afecto, fue cuando un grupo de chicos me enseñaba el “lenguaje del joven cruceño” o cuando los chicos se sinceraban completamente y me explicaban todo aquello que se les pasaba por la cabeza en ese momento.
    La experiencia me ha hecho valorar la suerte que tenemos de nacer y crecer donde lo hemos hecho. Esto ya condiciona gran parte de nuestra vida. Pienso que el contexto en el que han crecido estos chicos y chicas no les ha favorecido y que en un contexto diferente, como seria el nuestro, ellos no habrían cometido los errores que cometieron y no estarían pasando por la situación por la que están pasando actualmente; al igual que pienso que jóvenes de occidente, en ese contexto, podrían estar en la misma situación que la de ellos.
    Independientemente del motivo por el cual estos chicos están en el hogar, en el fondo no son tan diferentes a los de aquí. Todo el mundo merece una segunda oportunidad y nadie tiene que ser juzgado ni prejuzgado por su pasado; todos podemos cambiar, sólo se tiene que ver los casos que han pasado por el hogar y han hecho un cambio de pensamientos y en sus vidas. La implicación en la tarea es imprescindible. Después de vivir la experiencia soy todavía más consciente que se tiene que vivir plenamente, con y en todos los sentidos, para poder dar lo mejor de un mismo. En este sentido, estoy satisfecho de haber podido vivir la experiencia como la he vivido y habiendo intentado hacer todo lo posible, a pesar de que bastante lejos de lo que me hubiera gustado hacer debido al poco tiempo de estancia, un mes de voluntariado.
    No quiero acabar sin mencionar la gran labor que hacen las personas que trabajan en Techo Pinardi para que estos jóvenes puedan salir adelante y tener una vida mejor. A pesar de la carencia de personal que hay en el hogar, sus esfuerzos y dedicación son admirables.
    Agradezco mucho la libertad que me han dado para actuar allá donde veía necesario y todas las facilidades que me han dado en todo momento.
    En todo este tiempo los chicos me han enseñado más a mí sin darse cuenta que yo a ellos. Espero haber dejado en ellos una pequeña parte de la huella que cada uno de ellos ha dejado en mí.
  • CLARA. Estudiante Casa Maín 2015
    De esta experiencia me llevo una infinidad de cosas buenas.
    Creo que a lo largo de las formaciones nos han preparado muy bien. Nos han explicado muy bien con que tipo de situaciones nos íbamos a encontrar. No solo en los hogares sino a nivel cultural. Es cierto que el choque cultural es importante. Pero en mi caso, d...

    CLARA. Estudiante Casa Maín 2015

    CLARA. Estudiante Casa Maín 2015
    De esta experiencia me llevo una infinidad de cosas buenas.
    Creo que a lo largo de las formaciones nos han preparado muy bien. Nos han explicado muy bien con que tipo de situaciones nos íbamos a encontrar. No solo en los hogares sino a nivel cultural. Es cierto que el choque cultural es importante. Pero en mi caso, dicho “choque” fue mayor cuando regresé a casa. Es cierto que cuando vuelves, sabes muy bien lo que has dejado, pero estaba tan impregnada con todo lo que estaba viviendo, que “olvidé” todo tipo de confort afectivo y emocional que tenía en “casa”.
    Por otra parte debo reconocer que aun sabiendo que la religión era algo que me acompañaría a lo largo de la experiencia, me costó encajarlo en el día a día. También porque a medida que pasaban los días me daba cuenta que está presente por encima de todo.
    Estoy muy contenta y satisfecha de haber tenido la oportunidad de realizar esta experiencia, que me ha permitido cambiar la visión sobre muchas cosas, como la suerte de tener una familia o la suerte de tener amigas cerca para compartir anécdotas y aventuras.
  • ANNA. Estudiante - Don Bosco en los barrios.  2014
    Ha sido una experiencia inolvidable. Tengo que confesar que viajando hacia Bolivia estaba muy nerviosa, no dormí, ni comí, pero una vez llegué supe que sería una gran experiencia.
    En el momento que vi a Padre Vicente todos los miedos se desvanecieron. Solo verle pensé que debía ser un gran hombre con un corazón muy m...

    ANNA. Estudiante - Don Bosco en los barrios. 2014

    ANNA. Estudiante - Don Bosco en los barrios.  2014
    Ha sido una experiencia inolvidable. Tengo que confesar que viajando hacia Bolivia estaba muy nerviosa, no dormí, ni comí, pero una vez llegué supe que sería una gran experiencia.
    En el momento que vi a Padre Vicente todos los miedos se desvanecieron. Solo verle pensé que debía ser un gran hombre con un corazón muy muy grande, y no me equivoqué. Sino todo lo contrario. No tengo palabras para describirlo, aunque sé que no hace falta, ya que vosotros ya lo conocéis. Ha sido para nosotras un padre allí y lo echamos mucho de menos.
    Aunque no parábamos en todo el día, no me sentí cansada en ningún momento, todo lo contrario tenía ganas de hacer más y más y eso solo quiere decir que he disfrutado aportando todo lo que he podido allí, pero no solo yo, sino que de allí me llevo infinitas cosas más de las que he dejado.
    Mi primera impresión del Plan 3000 fue dura, ya que pensé que me costaría mucho adaptarme. Pero pasó todo lo contrario; juntamente con Olalla, nos adaptamos desde el primer día allí, a la gente, a los niños, al barrio..., a todo. Ya nos sentíamos como en casa.
    Nos ayudó mucho empezar a trabajar desde el primer día en la Guardería Divino Niño, aunque no teníamos muchas conversaciones con las educadoras..., nos encantó poderlas ayudar tanto en el comedor, como dentro del aula. Me llamó mucho la atención la cantidad de canciones que cantan durante todo el día, muy bonitas por cierto .
    Cuando empezó el colegio, estuvimos muy bien con las profesoras de Kinder, me llamó la atención la fuerza y el entusiasmo que tienen para sacar adelante una clase de 30 niños de 5 años.
    Después conocí la maestra de 1o de primaria, fue toda una experiencia haberlo vivido. Aunque allí todo fue mucho más difícil, nosotras intentamos ayudar y eso nos permitía ir todos los días a clase. A posteriori, me he dado cuenta de que no fue una mala experiencia. Hicimos todo lo que pudimos y aunque la maestra no siempre apreció nuestro trabajo, el balance final tiene que ser considerado como positivo. Sé que es otro país con otras formas de enseñar y otra cultura muy distinta a la nuestra y por lo tanto, nuestra forma de actuar "europea" no tiene por qué coincidir, por eso siempre intenté respetar la forma de ser y de actuar de Bolivia.
    Y como olvidarme de nuestros "Leones"!. Esos chicos están llenos de amor y cariño, sin ellos no nos hubiéramos adaptado tan bien en el Plan. Nosotras éramos las que queríamos ayudarles pero nos acabaron ayudando ellos a nosotras. Nos ayudaban en todo lo que necesitábamos. Los tenía (y aun los tengo) como mis hermanos de Bolivia. Nos acompañaban a todas partes y infinitas cosas más que una sola hoja no me permite exponer.
    En definitiva, he dejado allí mi familia boliviana, pero sé que dentro de muy poco les volveré a ver a todos.
  • KATIA. Profesora - Patio Don Bosco.  2014
    Valoro mi experiencia como muy positiva. En Patio, me he sentido en todo momento muy bien acogida por todas y cada una de las personas que trabajaban allí, así como de los niños. La experiencia de conocer otra cultura, otra manera de ser y de hacer, el cariño y el afecto de toda la gente es lo que me llevo de positi...

    KATIA. Profesora - Patio Don Bosco. 2014

    KATIA. Profesora - Patio Don Bosco.  2014
    Valoro mi experiencia como muy positiva. En Patio, me he sentido en todo momento muy bien acogida por todas y cada una de las personas que trabajaban allí, así como de los niños. La experiencia de conocer otra cultura, otra manera de ser y de hacer, el cariño y el afecto de toda la gente es lo que me llevo de positivo y es lo es todo!!! Tal vez, y para buscar algo "negativo" (que tampoco ...!!) me hubiese gustado poder impartir clases de repaso, por ejemplo, o algún taller de lectura, aunque entiendo que dada la característica "transitoria" de Patio era imposible, ya que no se hacían clases propiamente allí, solo algunos ratos de "nivelación" de mates, por ejemplo en los que disfrutaba mucho. El resto del día, muchos juegos, bailes, tele, etc. (que también disfruté mucho bailando "zumba", que conste!!)
  • MARGARIDA. Profesora - Casa Maín.  2014
    Querría empezar describiendo mi experiencia personal como voluntaria de Cooperand en el Hogar Casa Maín con la añoranza sentida al volver. Después de un mes y medio experimentando sensaciones realmente intensas tanto a nivel físico (abrazos, olores, besos) como nivel emocional (risas, llantos, rabia) resulta imposib...

    MARGARIDA. Profesora - Casa Maín. 2014

    MARGARIDA. Profesora - Casa Maín.  2014
    Querría empezar describiendo mi experiencia personal como voluntaria de Cooperand en el Hogar Casa Maín con la añoranza sentida al volver. Después de un mes y medio experimentando sensaciones realmente intensas tanto a nivel físico (abrazos, olores, besos) como nivel emocional (risas, llantos, rabia) resulta imposible no echarlo de menos.
    Por una parte, es importante remarcar la formación recibida en Andorra que me permitió integrarme desde el segundo día a la dinámica y en el entorno del Hogar situado en el barrio Tierras Nuevas que se encuentra en el 8º anillo de la ciudad de Sta Cruz. Por otro lado, la relación con la psicóloga del centro y el día a día con las niñas fue enriquecedor pudiendo llevar a cabo actividades como por ejemplo un taller de manualidades, el refuerzo escolar al grupo de 3º de primaria y el refuerzo de inglés a las chicas de secundaria. El esfuerzo diario se ve recompensado por la posibilidad que ofreces a las niñas de realizar actividades nuevas como fueron el taller de teatro y el poder ayudarlas a escribir las cartas destinadas a los padrinos de Cooperand, rompiendo así la rutina de los bailes y el karaoke a los cuales están tan acostumbradas.
    En cuanto a las impresiones negativas se trata básicamente de la sensación de encarcelamiento de las niñas durante los fines de semana. Personalmente crearía un calendario de salidas a la ciudad adecuado a cada grupo de edad cómo son paseos, visitas, espectáculos al aire libre, etc. con el acompañamiento de las voluntarias. Estas actividades les permitirían un tiempo de recreo fuera del Hogar a la vez que una interrelación con el entorno para una futura reinserción en la sociedad. Estas salidas se podrían combinar con visitas al Hogar por parte de voluntarios externos que presentaran talleres de temática cultural, de relajación oriental, etc. Otro aspecto que habría que mejorar sería la comunicación entre las monjas y las voluntarias de corta estancia puesto que a menudo no se nos tiene en cuenta y pienso que se tendría que valorar nuestra tarea a pesar de sólo estamos durante poco tiempo.
    Por último insistir en la idea que todo el mundo tendría que realizar un voluntariado al menos una vez en la vida para así volverse algo más humanos.
  • MARÍA. Periodista - Patio Don Bosco.  2014
    Una experiencia inolvidable, enriquecedora y de auto-aprendizaje. Así resumiría mi viaje a Bolivia durante el mes de julio. Lo primero agradecer la organización. El proyecto me pareció muy bien estructurado y todo muy coordinado entre los responsables del centro y del proyecto, los educadores y con los voluntarios. ...

    MARÍA. Periodista - Patio Don Bosco. 2014

    MARÍA. Periodista - Patio Don Bosco.  2014
    Una experiencia inolvidable, enriquecedora y de auto-aprendizaje. Así resumiría mi viaje a Bolivia durante el mes de julio. Lo primero agradecer la organización. El proyecto me pareció muy bien estructurado y todo muy coordinado entre los responsables del centro y del proyecto, los educadores y con los voluntarios. Reconozco que no te haces la idea exactamente de lo que es hasta que no llegas pero la buena acogida de todo el mundo en el hogar me ayudó muchísimo a adaptarme a todo rápido e intentar colaborar en todo lo que podía. También creo que un mes se hace muy muy corto. Cuando empiezas a ver cómo implementar algunas actividades o talleres ya casi es la hora de volver porque es cuando entiendes bien y te adaptas completamente al funcionamiento de los hogares.
    Como aspectos positivos destacaría en primer lugar el cariño de todo el mundo. De los chicos en los hogares, los educadores, coordinadores, responsables de los distintos hogares... para mi la sensación era de estar en una gran familia. Como los llamo, mi familia boliviana. También aprendes mucho de los educadores, coordinadores, psicólogos etc. a tratar con los chicos y es muy enriquecedor cuando te toman confianza para contarte sus dudas o sus preocupaciones y ves como puedes ayudarles aunque sea un poquito, sobretodo gracias a la implicación que los coordinadores y responsables del centro hacen con los voluntarios. Para mi fue muy útil poder participar en las reuniones de coordinación semanal. Me parece un punto clave del hogar el que compartan las decisiones y los problemas de la semana con todo el personal, permanente o temporal, pues ayuda a ir todos a la una e intentar hacer lo mejor para los niños y niñas del hogar.
    Por otro lado, con algún educador me costó un poco más entrar y que me tomaran en confianza. Al final, en cambio, contaban conmigo como una educadora más. Quizás también tuve la suerte o el reto de ejercer como educadora con el grupo de los grandes durante una semana. Fue duro al principio pero muy gratificante ver que al final se implicaban en las actividades que se programaban y se pensaban para ellos. Además, con otros educadores sí tuve mucha confianza y pudimos organizar actividades juntos, planear celebraciones de cumpleaños, juegos para los chicos, etc. Lo principal que me queda de Patio don Bosco es que es como la Casa de la Alegría. Un sitio dónde todo el mundo es bienvenido y se acoge a todo el mundo como una familia. Todos cuidan de todos y son como hermanos/padres/madres/primos...
    Lo que me faltó en Bolivia es principalmente tiempo y saber las condiciones o las posibilidades de actividades del hogar, aunque eso cambia continuamente.
    En Andorra, me gustaría que hubiera más opciones para el voluntariado. Los horarios y condiciones de Cruz Roja y Caritas son bastante limitadas, aunque la experiencia, en mi caso en el comedor social, fue interesante y quiero intentar mantenerlo. Estaría bien colaborar con niños o jóvenes, pues son el principal objeto de los proyectos en Bolivia.
    A los próximos voluntarios les diría que intenten viajar el máximo de tiempo, si es para probar un mes y medio, y si lo han hecho antes y les gusta dos meses o más. También ser conscientes de que no vas a arreglar todos los problemas de los chicos pero colaborando con los coordinadores, responsables de los centros, del proyecto, educadores, etc. puedes poner un granito de arena; o, por lo menos, hacer que los chicos puedan vivir como niños y no tengan que preocuparse de sus problemas porque tienen una familia en el hogar que se preocupa de ellos y de los conflictos que puedan surgir.
    Personalmente, me encantaría volver e intentar desarrollar un proyecto más a fondo en Patio don Bosco. Se quedaron todos en mi corazón y sería un honor y un gran placer poder transmitir algo de lo que he aprendido en estos años a los chicos y poder hacerlo con cierta continuidad. Volvería hoy mismo!
  • CARMEN. Funcionaria - Casa Maín.  2014
    Hace ya unas semanas que volví de Santa Cruz, donde viví una experiencia de un mes de voluntariado en Casa Maín. Fue un mes intenso, en el cual disfruté de muchas sensaciones que quedarán por siempre jamás en mi recuerdo.
    Todavía puedo revivir el hormigueo que me invadía durante el viaje en autobus, Ave y avión que m...

    CARMEN. Funcionaria - Casa Maín. 2014

    CARMEN. Funcionaria - Casa Maín.  2014
    Hace ya unas semanas que volví de Santa Cruz, donde viví una experiencia de un mes de voluntariado en Casa Maín. Fue un mes intenso, en el cual disfruté de muchas sensaciones que quedarán por siempre jamás en mi recuerdo.
    Todavía puedo revivir el hormigueo que me invadía durante el viaje en autobus, Ave y avión que me llevó a Bolivia. Física y mentalmente estaba preparada para vivir la experiencia, tanto en nivel de formación como nivel emocional.
    Dejé intencionadamente de lado todo el que me pudiera suponer un impedimento para disfrutar y aprovechar al máximo mi tiempo. Nada de crítica fácil o de juicios de valor, sólo actitud positiva, predisposición y adaptabilidad a la realidad del que me encontrara allá.
    Justo es decir que mis expectativas se cumplieron. Encajé perfectamente en la rutina diaria de la comunidad, una rutina definida y establecida en función de las necesidades de las niñas.
    Cosí, lavé, fregué ... más que nunca a mi vida, pero lo hice con mucha satisfacción, siempre pensando que mi colaboración fuera lo más provechosa posible, así que me di a fondo desde el primer día en todas las tareas que se me encomendaban.
    Los días pasaron rápido, el día del retorno llegó; con un poco de nostalgia por tener que marchar, pero también con ganas de volver para ver a los míos. Sin llantos, sin lágrimas, invadida por la satisfacción interna del trabajo bien hecho. Me hubiera gustado poder estar más tiempo, pero el que estuve lo aproveché al máximo.
    Del retorno, lo que más me sorprendió fue el hecho de que el choque cultural del que habíamos hablado tanto en las formaciones, lo experimenté más al retorno que a mi llegada allí.
    Y para acabar, el balance final: para mí es del todo positivo. No caeré en el tópico de decir que la experiencia ha cambiado mi lista de prioridades en la vida, porque siempre lo he tenido muy clara y definida, pero si que la vivencia de mi voluntariado me ha aportado mucho personalmente.
  • SAC NICTE. Documentalista - Techo Pinardi.  2014
    Si he de describir la experiencia como voluntaria, puedo decir que ha sido una de las más gratificantes que he tenido en la vida. Puedo decir sin miedo a equivocarme que es la primera vez que siento que mi trabajo, el tiempo dedicado, ha valido realmente la pena, que le ha servido a alguien más.
Una cosa que me rond...

    SAC NICTE. Documentalista - Techo Pinardi. 2014

    SAC NICTE. Documentalista - Techo Pinardi.  2014
    Si he de describir la experiencia como voluntaria, puedo decir que ha sido una de las más gratificantes que he tenido en la vida. Puedo decir sin miedo a equivocarme que es la primera vez que siento que mi trabajo, el tiempo dedicado, ha valido realmente la pena, que le ha servido a alguien más.
Una cosa que me rondaba mucho por la cabeza antes de viajar era una sensación de 'irresponsabilidad' por ir a un país ajeno. Me cuestioné muchas veces si hacía lo correcto al ir a Bolivia, pensaba que podría haber viajado a México donde también hay mucho trabajo por hacer. Al final, creo que sí, que fue lo correcto porque me permitió ir con la mente abierta, sin ideas preconcebidas, y pude disfrutar más de la experiencia. Además, siempre me sentí como en casa, casi todo me recordaba a algo de México. Las calles, el bullicio, los rostros y las historias...
    Creo que una de las cosas fundamentales que me animó a hacer el voluntariado fueron ustedes, la confianza que me inspiraron. Antes había barajado la idea de ir de voluntaria pero no me había convencido, lees muchas cosas y te da miedo que todo sean timos y demás historias raras. Bueno, supongo que las cosas se dan en su justo momento y la verdad es que desde el primer momento con Cooperand me sentí muy bien acogida.
    No soy consciente de haber tenido muchas expectativas antes de ir a Bolivia, pero seguramente si las hubiera tenido, la realidad las habría superado con creces. Tengo la sensación de que aproveché al máximo el tiempo que estuve ahí y que tampoco podría haber hecho más de lo que hice. También El tiempo se paraba entre las horas de grabación y las horas que pasábamos con los chicos. Y al final de la jornada, acababa cansada pero satisfecha. Cada minuto valió la pena.
    Y como no iba a serlo si viví situaciones hermosas, como cuando al acabar la jornada me despedía de todos y los más peques venían por su abrazo de buenas noches y los más grandes a 'chocar' la mano, o cuando de la nada me llevé un abrazo enorme de Julio mientras me decía que me quería, o cuando Jonathan tomaba mi mano y la besaba mientras yo le contaba como nos habíamos conocido Joan y yo. Y no me olvidaré nunca de la vez que Darío me escogió para que formara parte de su equipo de fútbol. Me hacían falta manos y brazos para poder estar con todos ellos.
    En fin, si hay algo negativo que destacar de todo es el poco tiempo que estuvimos. Con algunos chicos es más fácil acercarte y crear lazos que con otros y para lograrlo, lo único que se necesita es dedicación y tiempo. Y en el momento en que comencé a sentir que podía conectar con ellos un poco más, lo suficiente como para poder ayudarles en algo más se me acabó el tiempo.Y ahora estoy aquí, desde la distancia, como dice mi abuela, 'con el alma en un hilo' pensando en si ya habrá regresado Julio a Techo, cuándo saldrá sentencia para Yapita, cómo le irá a Marisol con su embarazo, etc. Y también con la impotencia de no saber qué será de todos ellos de aquí a unos meses, de querer aportar algo más y no saber el qué.
    En el fondo, me quedo con cierta frustración de haber pasado como un cometa por la vida de estos niños y sin la certeza de haber podido incidir en alguna cosa. Pero estar allá a mi me lleno de alegría y, sobretodo, me dejo con el deseo de más, de querer dar más, de saber que puedo dar más.
  • JOAN. Periodista - Techo Pinardi.  2014
    Mi experiencia como voluntario me ha aportado mucho personalmente. Antes de marchar, no tenía ninguna experiencia y no sabía si podría ofrecer algo positivo. En la mochila sólo traía mucha ilusión y muchas ganas de conocer y de compartir.
Desde el primer día que puse los pies vi el Hogar Techo Pinardi como un reto. ...

    JOAN. Periodista - Techo Pinardi. 2014

    JOAN. Periodista - Techo Pinardi.  2014
    Mi experiencia como voluntario me ha aportado mucho personalmente. Antes de marchar, no tenía ninguna experiencia y no sabía si podría ofrecer algo positivo. En la mochila sólo traía mucha ilusión y muchas ganas de conocer y de compartir.
Desde el primer día que puse los pies vi el Hogar Techo Pinardi como un reto. Y desde el primer día me enganchó. No sé si mi tarea habrá incidido mínimamente en la vida de los chicos, pero me conformaría con una pequeña parte de lo que ellos han incidido en mí.
    En Techo Pinardi hemos conocido realidades muy duras y diversas. La de los chicos que viven porque no tienen en nadie más que se haga cargo. La de los chicos que esperan o cumplen sentencia por haber cometido algún delito. Y también la realidad de los chicos que viven permanentemente en la calle, y que pasan algunos días o unas pocas semanas. Adolescentes de edades muy diversas y de realidades personales muy diferentes, que hacen que la convivencia no siempre sea fácil. El mismo hogar no tiene un aspecto bonito, ni siquiera acogedor, pero esto es sólo cuando se mira desde fuera.
    El mes de voluntariado me ha permitido entender que Techo Pinardi es mucho más que un espacio, es una gran familia formada por los niños, los educadores, los responsables y los voluntarios. Me ha hecho creer que todos, absolutamente todos los niños, tienen la capacidad y el potencial para cambiar el rumbo de una vida que se ha torcido desde muy pronto. Y que, aunque son muchos los casos de fracaso, un solo caso de éxito justifica todos los medios y todos los esfuerzos.
    A veces he tenido la sensación que podía hacer mucho más. Es posible que hubiera aportado más cosas como voluntario si hubiera planificado previamente las actividades o talleres antes de marchar, o si mi jornada hubiera sido más estructurada, con tareas más concretas para realizar. A veces, quizás me ha faltado alguien que me dijera donde podía ser más útil, que hacía bien y que hacía mal. Pero al mismo tiempo he tenido toda la libertad para decidir como tenía que ser mi pequeño grano de arena. He jugado con los niños, he hablado, he reído, he charlado, he escuchado, he compartido su día a día y al final he descubierto que ellos sobre todo querían esto: jugar, hablar, reír, charlar, escuchar y compartir. Hemos podido también sacar adelante un taller de vídeo y, a pesar de que al principio no ha sido nada fácil motivar y hacer participar los chicos, después hemos podido compartir juntos su alegría por el resultado final.
    De la mano de un educador de Techo Pinardi hemos podido conocer también la realidad más dura de todas, la de los chicos que viven en la calle, que ni siquiera tienen un hogar de acogida donde dormir, comer o protegerse, y que en algunos casos tampoco quieren. Niños que han sido y que son abusados, apaleados, que se drogan, se prostituyen, trabajan y malviven en la calle absolutamente en el margen de la sociedad. Pero también hemos podido romper por instantes la distancia que nos separa, hemos podido charlar, jugar y reír a su lado... incluso hemos sido sus suyos invitados en una fiesta de aniversario!
    Vivir un mes como voluntario en Bolivia me ha hecho cambiar algunas ideas preconcebidas, abrir los ojos, descubrir una realidad muy diferente de mi día a día en esta otra parte del planeta y valorar la tarea que hacen muchas personas para mejorar el mundo donde vivimos. Me ha hecho conocer una realidad muy dura y muy difícil de cambiar, es cierto, pero también me ha hecho tener esperanza. Y lo mejor de todo, he podido comprobar que no hay distancias ni fronteras cuando dos seres humanos quieren compartir.
    Y, más allá del aspecto personal, he tenido la suerte de conocer de primera mano el Proyecto Don Bosco y la gran tarea que está realizando desde hace muchos años con los niños de la calle en Bolivia. Y detrás del Proyecto, he podido conocer muchas personas con una calidad humana excepcional que lo hacen posible. Y conocer también otros voluntarios que van y ponen su granito de arena. Todos nos llevamos mucho más de lo que dejamos. Esto nos lo decían antes de marchar y ahora ya sé que era cierto.
  • OLALLA. Estudiante - Don Bosco En Los Barrios.  2014
    Fue una gran experiencia me muero de ganas por volver, no hay día en que no piensen toda la gente del Plan 3000, que harán, como estarán...
    El lugar al principio me sorprendió muchísimo pero poco tiempo después pude coger el ritmo y Padre Vicente y los demás me ayudaron mucho.
    Como cosas positivas destacaría lo bien q...

    OLALLA. Estudiante - Don Bosco En Los Barrios. 2014

    OLALLA. Estudiante - Don Bosco En Los Barrios.  2014
    Fue una gran experiencia me muero de ganas por volver, no hay día en que no piensen toda la gente del Plan 3000, que harán, como estarán...
    El lugar al principio me sorprendió muchísimo pero poco tiempo después pude coger el ritmo y Padre Vicente y los demás me ayudaron mucho.
    Como cosas positivas destacaría lo bien que me cogieron en el Plan y lo apoyada que me sentí por Cooperand y que con todo esto disfruté mucho y creo que pude ayudar aun más de lo que yo esperaba.
    A nivel personal creo que no me esperaba que me costará tanto irme y creo que para el próximo año tendré que mentalizarme más. Tal vez y como única cosa negativa, bueno más que negativa, es que me hubiera gustado gestionar mejor el tiempo y la relación con una maestra de primaria, pero supongo que de todo se aprende y esta situación me llevo a la satisfacción de haber sido capaz de mantener las formas y la diplomacia ante todo.
    Alguna cosa a mejorar tal vez sería hacer la ruta por todo el Proyecto Don Bosco en días separados para disfrutarlo más pero supongo que al ser tantos es complicado.
    En realidad podría haber resumido toda la evaluación diciendo: "He vivido una experiencia mágica"!!

Acción del Voluntariado

Gestión del voluntariado 

El voluntariado de Cooperand trabaja para transformar y movilizar a la sociedad civil, fomentando la corresponsabilidad social, con la finalidad de contribuir a la construcción de una ciudadanía crítica que actúe para conseguir un mundo más justo.

Cooperand selecciona y forma al voluntariado a lo largo de los meses de Noviembre a Junio de cada curso en sus oficinas de Andorra.  En el transcurso de las jornadas de 3 a 4 horas de duración que ocupa la formación de voluntariado de Cooperand se abordan todos los temas que un voluntario debe conocer con el fin de que su labor sea de provecho para todas las partes,

Viaje: Documentación, Seguros Médicos, Vacunas, equipaje, Billetes y datos de interés

Motivación: Sentido del voluntariado

Destino: País, datos de interés y choque cultural

L@s Niñ@s de la Calle: Problemática y situación

Hogares:  Casas de acogida en destino y sus especificaciones

Talleres de actuación: Según perfil del voluntari@ se elaboran talleres para destino.

Para ello se cuenta con personal de Cooperand, profesionales de sanidad, educación y testimonios directos de voluntari@s con experiencias ya vividas.

Los interesados en participar en la acción de voluntariado de Cooperand deben, así mismo, acumular un mínimo de 8 horas mensuales en alguna acción social en el país durante los meses de Enero a Junio.  De esta forma todos ellos pueden evaluar su reacción personal ante situaciones a las que no han estado acostumbrados antes y, además, desarrollan su perfil solidario con personas necesitadas en Andorra, abriendo la puerta a una futura colaboración a largo plazo con las entidades que hayan trabajado una vez terminen su acción de voluntariado internacional en Bolivia.  Cooperand intenta dar a conocer a todas las personas que llegan a ponerse en contacto con nosotros y sensibles al mundo de la cooperación y el voluntariado, las diferentes acciones sociales que se llevan a cabo en el país.

Al mismo tiempo, Cooperand, imparte y coordina un curso en la Universitat d’Andorra sobre Cooperación Internacional y Voluntariado de carácter semestral que se activa de forma anual. Se ofrece una perspectiva mucho más amplia y profunda sobre la Cooperación Internacional y Voluntariado y se aporta información concreta sobre esta acción de voluntariado.  El curso se activa en el último trimestre del año de tal forma que su finalización coincide con el cierre de solicitudes de voluntariado en Cooperand y por tanto muchas personas tienen una idea muy precisa sobre lo que implica esta actividad solidaria.

El voluntariado puede ser de corta (mínimo un mes) o larga (mínimo un año) duración.  En función del perfil personal, académico y/o profesional de cada uno de los solicitantes, Cooperand los envía a uno de los destinos en Bolivia.

Cooperand acompaña en el viaje de ida al cuerpo de voluntarios que inicia su actividad, con el fin de ayudar a aterrizar sobre el terreno de forma más eficiente.  Al mismo tiempo, el personal de Cooperand con residencia permanente en destino, recibe a los que llegan en otras fechas y ofrece soporte a cualquier incidencia que pueda presentarse sobre el terreno.

Una vez instalados en la casa del voluntario, del Hogar correspondiente, las tareas diarias del voluntario variarán en función del Hogar.  El voluntario colaborará directamente con los responsables de los Centros para implantar los talleres de actividades que se hayan preparado en origen si fuera posible.

El voluntario asume los gastos de transporte entre origen y destino junto con el seguro médico internacional que le cubra sobre el terreno (de obligado cumplimiento).  Una vez en destino el Hogar correspondiente ofrecerá sus instalaciones para que el/la voluntari@ pueda pernoctar, asearse y alimentarse sin coste alguno.

Al finalizar la acción se solicita al voluntari@ un informe de su experiencia personal y, en algunas ocasiones se solicita su presencia en actividades posteriores de concienciación en origen, ya sea en acciones con los medios, cursos de formación o actividades específicas.


GRACIAS!
Back to top